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Rincones y Plazas emblemáticas

#Turismo

 Situado sobre lo que antiguamente se conoció como la Puerta de Écija, entre la plaza de Cervantes y la calle Alfonso XII. Su origen está fechado en el año 1796, tal y como se puede leer en su inscripción superior “Reinando los señores Don Carlos IV y Doña María Luisa de Borbón. Año de MDCCXCVI”.

De marcado estilo neoclásico, destacan la simetría y la concisión de sus formas. Entre los elementos que lo componen podemos nombrar el gran arco central de medio punto sobre el que se sustenta la construcción, rematado con un friso carente de decoración. Sobre el friso podemos contemplar un majestuoso frontón en forma triangular, pieza destacada en el conjunto. En éste se encuentra una cartela cuadrilátera con inscripciones. Tres pináculos se alzan sobre el frontón, cerrando la construcción de forma elegante.

Es la única construcción de su naturaleza que se conserva en Osuna en la actualidad, algo que lo ha llevado a convertirse en uno de los iconos más representativos de la ciudad.

Su existencia data de la segunda mitad del siglo XVI. Se encontraba delante de la Puerta de Écija. A comienzos del S. XVII, recibió el nombre de Plaza de la Feria. Hoy, tras reiteradas modificaciones, recibe el nombre de uno de los más excelsos literatos españoles. A su lado encontramos el conocido como Arco de la Pastora.

 

Data de mediados del siglo XVI. Recibe este nombre tras la instalación del convento de la Orden Tercera, fundado bajo esa advocación. Con anterioridad, se denominaba plaza de la Noreta o plaza del Polvero, por ser un lugar donde se fabricaba cal. Formaba un espacio indiferenciado con la actual plaza Arcipreste Govantes.

 

Rotulada hoy con esa denominación, tradicionalmente se la conoce como plaza de San Pedro, por localizarse contigua a la capilla de esa advocación desde el primer tercio del siglo XVI. Ese espacio religioso se transformó en convento de monjas carmelitas calzadas, ya en tiempos del IV conde de Ureña.

 

Se sitúa a los pies de la Insigne Iglesia Colegial y en las inmediaciones del Convento de Mercedarias Descalzas, fundado bajo esa advocación en el primer tercio del siglo XVII. El monasterio se asentó sobre el inmueble del Hospital que fundara el IV conde de Ureña.

Se abrió, a finales de la Edad Media, en las inmediaciones de la Puerta Nueva. En el siglo XVI, se denominaba como Plaza del Doctor Serrano. La ubicación del convento mercedario, a mediados del XVII, modificó esta designación, dando origen a la actual.

Aunque ya no está en la periferia de la localidad, hay un barrio que al principio estuvo a trasmano y emocionalmente alejado del centro, un barrio de casas menudas en la ladera de la Antigua Universidad, a la sombra lateral de la Insigne Iglesia Colegial, que con su arquitectura moderna supo interpretar e integrar algunos de los principios formales y compositivos de la construcción popular, es el barrio de la Rehoya. En este barrio destaca su plaza desde la que contemplar una bonita y única estampa de la Colegiata.

 

 

Este espacio, denominado en la segunda mitad del XVIII como plaza de los Plateros, fue conocido desde fines del siglo XVI como plaza de Miguel Pablos porque en ella disponía de varios inmuebles un cirujano de ese nombre. Con posterioridad fue llamada de San Agustín y actualmente aparece en el nomenclátor como plaza de Santa Rita

Data del último cuarto del siglo XVI. El concejo ursaonés solicitó al I Duque de Osuna la cesión de un trozo de su huerta para levantar una plaza donde se celebrasen festejos públicos. Este espacio no se conformó definitivamente hasta la instalación del palacio ducal a mediados del siglo XVII en una de sus esquinas.

 

 Fue conocida desde el siglo XVII como placeta de los Caldereros, por localizarse al final de la calle de ese nombre. Es un lugar propicio para la escenografía y la perspectiva barroca que presta a la portada monumental del palacio del Marqués de la Gomera.

 

Ocupa el espacio donde, desde la época medieval, confluían los caminos de Sevilla, Écija y Teba. Fue originariamente un espacio comercial que, en el siglo XVI, se conformó como el gran centro ciudadano. Conocida popularmente como la Alameda, con el primer Ayuntamiento democrático pasó a rotularse como Plaza Mayor.

 

No se trata, en sentido estricto de una plaza, sino de una calle. Su nombre deriva de la instalación en aquel lugar de una nueva plaza o mercado de frutas y verduras, a las espaldas de las Carnicerías, en 1839.

 

Aparece, ya en el siglo XVI, como Plaza de San Sebastián. Posteriormente pasó a denominarse de Santo Domingo.

Tras los cambios en el nomenclátor provocados por la modificación tras la Transición democrática, se le asignó la rotulación de Rodríguez Marín y hasta ella se trasladó el busto del polígrafo ursaonés,que anteriormente presidía la Plaza Mayor.

 

 

Con esta denominación figura en los textos del siglo XVI, haciendo referencia al comercio que tenía lugar en aquel espacio. Durante la Dictadura franquista, se rotuló como Plaza de Canalejas, recuperando su antiguo nombre con la modificación del nomenclátor acaecida tras la Transición democrática.

 

 

Se fundó por orden testamentaria de Alonso Navarro de Figueroa en 1680 con una intención benéfica de prestar trigo para la sementería a los labradores más pobres.

El Pósito Pío de la Misericordia, o Pósito de la Caridad es un lugar usado como vivienda.

De su fachada llama la atención el que sean los dos huecos que no son la portada os que más se engalanan. En la portada destaca una hornacina, en cuyo interior encontramos una figura piadosa de barro, posiblemente una Virgen María, que sujeta en su regazo a dos niños, quizás a Jesús y a Juan, y que da cuerpo a la idea cristiana de la caridad porque parece que hubo otra figura, ya rota, a los pies de la Virgen tendiendo hacia ellos los brazos implorantes.

 

Aunque forma parte de una edificación destinada a vivienda, según se deduce de la continuidad de algunos sillares, en la actualidad se puede interpretar como si fuera una edificación independiente.

 

Sobre un primer cuerpo robusto, en el que se abre a la calle una portada y una ventana con un repertorio formal de inspiración plateresca, se asienta estrechándose un mirador con las esquinas macizas; tiene al frente una arquería de traza en Osuna infrecuente, con dos vanos en los que los arcos rebajados arrancan verticales de los capiteles haciendo las veces de parteluz.

El Parque San Arcadio está situado al norte de la localidad, en la confluencia de la calle Alfonso XII con la carretera de Lantejuela, es el más antiguo del municipio, se estima que se construyó sobre el año 1.927, con el fin de dotar al pueblo de una zona de esparcimiento.

Este consta de una superficie de unos 13.345 m2. Parque lineal con una configuración geométrica donde en un extremo se sitúa la caseta popular, que focaliza las perspectivas visuales, las zonas ajardinadas se dividen en distintas zonas que van modulando el ritmo del eje con una serie de entradas trasversales.

 

Debemos destacar el vallado perimetral del recinto con una reja inspirada en el parque de María Luisa de Sevilla y la colocación de la puerta de entrada que es una reja perteneciente a la antigua iglesia de San Francisco datada en 1.886.

Las fuentes centrales y los bancos están decorados con cerámica inspirada en el siglo XVII. Dicha cerámica fue realizada por los alumnos de la escuela taller Manuel Rodríguez Buzón.

Así el espacio ajardinado está dividido en 16 zonas, la primera que nos encontramos a la entrada donde podemos disfrutar con la explosión floral del Cersis Siliquastrum en primavera, el estupendo olor del Laurus Nobilis o la belleza del Viburnum Tinus en floración y tres hermosos ejemplares de Bella Sombra, Phytalacca Dioica.

A su lado tenemos dos zonas destinadas a los más pequeños, rodeados unos por Tipuana Tipu y el otro por Catalpas Bignonioides y Jacarandas Mimosifolias, que al coincidir las tres en floración forman un juego de colores blancos, azules y amarillo, consiguiendo a demás proteger a los pequeños de los rayos de sol en verano y en invierno al ser caducos, aprovechar estos al máximo.

Seguidamente está el Paseo de la Ribera, la cual pretende destacar la flora autóctona del bosque de galería mediterráneo, cubriendo este espacio con distintas variedades de Álamos, algunos ejemplares de Tamrix y de Salix Alba.

Si seguimos por este recorrido nos encontramos con ejemplares de Prunas Cerasifera, Hibiscus Azederach, Punica Granatum, Hibiscus Rosa-sinensis, Justicia adhatoda y Jasminum officinale. Y un magnifico ejemplas de Araucaria excelsa. En esta encontramos la caseta de riego donde están los mandos de control del sistema de riego, la cual está perfectamente integrada en el entorno, es una construcción con tejados a cuatro aguas con detalles de azulejos

Frente a estas zonas descritas anteriormente se encentran también un grupo de arriates que pertenecientes a la estructura original del Parque, en ellos se conservó la arboleda original combinándola con una amplia selección de arbustos como Lantana camara, Photinia serrulata, Philadelphus coronarius.

Aquí podemos observar cuatro magníficos ejemplares de Olivos hojiblancos, con trescientos años aproximadamente cada uno. Y diferentes especies propias de la Sierra Sur Sevillana, como varias variedades de Quercus, Crataegus siliqua, Pistacea Lentiscum Chamaerops Humilis, Arbutus Unedo.

Al final del recinto encontramos una gran zona denominada Glorieta de las Palmeras, en la que debemos de destacar grandes ejemplares de Washintonia Robusta, las cuales se trasplantaron en el transcurso de la obra, de restauración del parque, ya que estas se encontraban en la entrada donde se situaban antiguamente las casetas de feria, al incorporarse este espacio al parque estas molestaban, así que se realizó el transplante de estas a la zona más baja, que junto con varios ejemplares de Washintonia Filifera que ya existían en este arriate, junto con nuevas especies como Cycas Revolutas, Arenga Pinnata, Tradchycarpus Fortunei y Phoenis Canariensis. Debemos destacar la presencia de do Pinus Halepensis en este arriate, que aunque no corresponde a las especies allí plantadas estos están en este parque desde su construcción.

Al lado de este está la terraza de los Cactus, con diferentes variedades de Agaves, Aloe Ver, encontramos también Echinopsis vollianus, Euphorbia Resinifera Cactus y la estimada por el municipio Opuntia pinus-indica o chumbera.

En uno de los extremos del parque, inmediato a la entrada principal, encontramos un gran pabellón, terminado en ábside circular que da la espalda a la población. Este edificio, elevado sobre la cota del paseo, se convierte en un lugar privilegiado para su contemplación. Queda fechada su terminación en 1927 por el maestro de obras Diego Jiménez. Su configuración como gran pabellón o como posible quiosco de música, protagoniza el Parque, siendo el elemento construido de más entidad.