Ayuntamiento de Osuna

OBRAS CIVILES

Palacio de Miguel Reina Jurado. Antiguo Edificio de Correos

Cerrado al público. No se visita.

En 1765, don Miguel de Reina y Jurado solicita del Ayuntamiento permiso para instalar una portada de piedra sepia, adornada de arquitectura que, por su disposición, requería avanzar sobre la acera. Con esta, completaba el conjunto de su palacio solariego, que incluía patio porticado en las dos plantas y escalera monumental.

La instalación del edificio de Correos, en los años 70 del siglo XX, supuso la desaparición de la mayor parte del inmueble, del que hoy solo permanece aquella portada de piedra, compuesta con dos potentes columnas estriadas sobre pedestales bulbosos, que soportan el dintel sobre el que sobresale un movido balcón, cuyo vano se cierra con pilastras estriadas. Como corona, un guardapolvo mixtilíneo alberga el escudo de los Reina y Jurado. Por sus esbeltas proporciones, la meticulosidad de la labra y lo movido de su diseño, la obra recuerda las producciones de los canteros estepeños, en especial, los de la familia Blanco.

Arco de la Pastora

S.XVIII. Puerta triunfal de corte neoclásica.

El Arco de la Pastora, antes de ser oprimido por los edificios de alturas dispares que hoy lo flanquean, fue una puerta conmemorativa construida en piedra durante el reinado de Carlos IV, en el año de 1794 según la fecha grabada en la placa que ocupa el tímpano que triangula la plaza Cervantes, que la que hay al otro lado, la que daba al campo antes de que se construyera la plaza de toros, dice “REINANDO LOS SEÑORES DON CARLOS IV Y DOÑA MARÍA LUISA DE BORBÓN. AÑO DE MDCCXCVI”.

Es una puerta triunfal de traza neoclásica, con un único vano salvado por un arco de medio punto entre pilastras; el entablamento académico, con su arquitrabe, con su friso de metopas y triglifos y con su cornisa, sustenta un frontón triangular rematado por tres jarrones sobre pedestales.

El caminante no puede atravesarla porque hoy éste es un privilegio de los vehículos. Para adentrarse por la calle Alfonso XII y columbrar la Ermita de San Arcadio, copatrono de la villa junto a los mártires San León, San Donato, San Abundio y San Nicéforo, se cuela por la humilde portezuela, de escala y dimensiones más humanas, que tiene a la izquierda.

Casa Nº2. Calle San Pedro

Casa nº 2 de la Calle San Pedro. S. XVII.

Particular. No se visita.

En el nº 2 de la calle San Pedro llama la atención un muro construido con sillares y una portada del XVII. Aquí impera la línea recta, el dintel de dovelas, los fustes almohadillados, las pilastras acanaladas del orden pequeño que preside el balcón; el balcón que parece un añadido metálico sin relación con la piedra; el escudo de armas que se resiste a caber en el tímpano de un frontón casi equilátero. Tiene esta casa otro balcón con el que llamar la atención, un balcón singular en Osuna porque el hueco pequeño y desnudo, el rectángulo alejado en la arista, da paso a una losa de gira y envuelve la esquina del edificio, introduciendo algo de la calle San Pedro en la calle Carrera.

Casa Nº24. Calle San Pedro

Casa nº 24 de la calle San Pedro.

Particular. No se visita.

Esta casa tiente una larga fachada entera de blanco y subdividida en lienzos muy verticales por el leve relieve de las pilastras; en la planta baja éstas quieren ser dóricas, y jónicas en la alta, y para subir desde la acera a la terraza se alargan y se hacen delgadas, excesivamente delgadas para sujetar con firmeza los jarrones vidriados dela balaustrada que se recortan en el cielo brillando de verde y amarillo.

Casa Nº21. Calle San Pedro

Casa nº 21 de la calle San Pedro.

Particular. No se visita.

Sobre la puerta del número veintiuno hay un balcón desmesurado que quiere salirse de la cornisa; hay un frontón desvencijado y ahora mixtilíneo que rebasa completo el alero y convierte en monumental esta portada de pilastras con casetones rehundidos.

Casa Nº27. Calle San Pedro

Casa nº 27 de la calle San Pedro. Particular. No se visita.

Lo primero que llama la atención de esta casa son los tejaroces con que se cubren los cierros, labrados en piedra hacia 1.773 imitando un ondulado faldón de tejas, recordando en algo, quizá por la cornisa sinuosa que sustenta a cada uno, al agua resbalando por una pequeña cascada. Luego vienen otras sorpresas: la poderosa cornisa en la que se apoya el alero y el entablamento que divide a lo lago en dos la fachada, que le traen a la memoria algún recuerdo florentino; la planta baja con sus tres huecos, dos flanqueados por semicolumnas y el otro, el de la derecha, como si fuera de una época distinta, por pilastras; y todas las basas sobre pedestales, lisos como los fustes con sus capiteles dóricos; y por encima del arquitrabe, del friso y de la cornisa ondulante, el relieve de los pináculos adosados al muro, también diferentes según se apoyen en un fuste de sección rectangular o semicircular.

Casa Nº26. Calle San Pedro

Casa nº 26 de la calle San Pedro. Particular. No se visita.

Esta es una casa discreta que guarda uno de los pocos patios domésticos que quedan del siglo XVI en Osuna, un patio muy transformado pero en el que aún pueden reconocerse alguno de sus componentes originales, sus arcos irregulares y sus apesumbradas columnas.

Casa de los Rosso

Casa nº 39 de la calle Sevilla. Destaca su fachada y su patio interior.

Particular. No se visita.

En la acera de enfrente, de la casa de los Govantes y Herdara se levanta la casa de los Rosso y su atalaya: oculto tras la torre caprichosa en la que se magnifica el acceso a la casa hay un patio de proporciones infrecuentes en Osuna por su planta rectangular; tiene una fuente en el centro geométrico y dos galerías superpuestas.

Al exterior, enmarcando la puerta adintelada hay dos columnas completas subidas en pedestales, sobre ellas un balcón mixtilineo que ensancha la cornisa corrida a lo largo de la fachada, y sobre el balcón un relieve de piedra que sirve de decorado el escudo nobiliario, y sobre la enseña de los fundadores, otro balcón con su ajimez, con su columna en el eje y sus arcos de medio punto concluyendo la artificiosa composición.

Casa de los Torres

Casa nº 31 de la calle Sevilla. Destaca su fachada.

Particular. No se visita.

Destaca su magnífica portada de la segunda mitad del siglo XVIII, donde evocaciones coloniales se entremezclan con resabios mudéjares e islámicos. Aquí hay que detenerse a mirar a los ojos de la cabeza de piedra que en la portada soporta la ondulación del balcón, a esta esfinge atrofiada que obliga al espectador a atender al escudo de armas, que flanqueado por dos flores espirales, cuelga en el dintel. Hay en esta portada dieciochesca de la casa de los Torres, “Torres por la gracia de Dios” se lee en el escudo, un esfuerzo por romper el alero para engrandecerse y hacerse más presente si cabe; hay un guardapolvo albergando un repertorio de rudas curvas y contracurvas compitiendo con la rectitud de los huecos y de sus pilastras de escaso relieve.

Casa del Marquesado de Campo Verde

Casa nº 33 de la calle Sevilla. Casa perteneciente al Marquesado de Campo Verde.

Particular. No se visita.

Su portada es uno de los pocos ejemplos conservados de arquitectura civil del siglo XVI. Aquí un lienzo de piedra cuelga de la cornisa de un alero: son dos rectángulos yuxtapuestos de similares dimensiones y con los lados mayores ortogonales: el primero es una estera, un ancho marco de sillería que con sus relieves concéntricos guarnece una reja con su corona metálica; luego es la transición del entablamento apoyado en dos medias columnas esbeltas y aéreas del que se suspende solidaria una ménsula vegetal, dos columnas con sus altos pedestales blanqueados, disimulados en la continuidad del paramento.

Casa del Conde de Puerto Hermoso

Casa nº 36 de la calle Sevilla.

Particular. No se visita.

Esta edificación es sobre todo la construcción de una esquina, el ángulo recto que forma la calle Sevilla con la calle del Santísimo.

Concebida originariamente con un torreón mirador, quedó inconclusa. Por fuera, a partir de la torre inacabada y descubierta que funciona a modo de zaguán, la sencilla portada principal de finales del siglo XVI se organiza con un vano adintelado, cerrado por pilastras acanaladas propias del momento de transición al primer Barroco. La fachada rompe la horizontalidad del muro con el conjunto de cuatro cierros que avanzan hacia la calle.

Casa de la Cultura

Horarios de invierno (Septiembre-Junio: 10:00-14:00 y de 17:00-20:00 h)

Horarios de verano (Julio y Agosto: 09:00-14:00)

La Casa de la Cultura se instaló en el antiguo convento de jesuitas, quedando la iglesia de dicho convento al otro lado de la calle. Se aprovechó el espacio monacal formado por un claustro central amplio y una serie de salas o dependencias que dan a este espacio abierto central.

Se entra directamente desde la calle al claustro, estando las oficinas de la Casa en el lado opuesto a la entrada. Lo más conocido es su Salón de Actos que se utiliza para todo tipo de actos públicos por parte del Ayuntamiento, su Biblioteca Municipal y su Conservatorio de Música.

La Casa de la Cultura es el motor cultural de la ciudad y siempre tiene exposiciones temporales, así como todo tipo de actividades durante todo el año.

Pósito Municipal

S.XVIII. Pósito de la Villa, Audiencia, centro de reclutamiento, antiguo hospital y actual asilo de ancianos y oficina de turismo. Solo se visita el patio.
Abierto todos los días.
Entrada gratuita.

Este espacio ha tenido una larga y azarosa vida. A comienzos del siglo XVI, su solar fue ocupado por la mancebía y la taberna que se encontraba en su vecindad. En 1608, el prostíbulo se traslada a las afueras de la villa y en su lugar se asienta el corral de comedias. Prohibidas las representaciones teatrales, en 1731, el ayuntamiento adquirió el inmueble para construir las paneras del Pósito.

Tras ser almacén de granos, Audiencia, centro de reclutamiento militar y Hospital, alberga en la actualidad una residencia de mayores. Sin embargo, su destino inicial fue servir como paneras del Pósito. Tal y como reza en una cartela que campea en la fachada, el edificio se concluyó en el 1779.

Las obras fueron dirigidas por Antonio Martín, maestro de obras alarife y su diseño por Pedro Manuel Godoy, se emplearon 177.937 reales y 16 maravedís en la conclusión del proyecto.

La fachada se organiza en tres cuerpos, que dan paso a uno central más estrecho en el que se inserta la portada de piedra sepia, en piedra traída del pueblo colindante, Estepa.

En la parte superior de la portada, el escudo del municipio: dos osos encadenados a una torre sobre la que se alza una esfinge, león o caballo alado, mitad animal mitad humano.

El margen derecho de su fachada se remata con un airoso reloj de sol.

En el interior sólo permanece el patio que presenta un juego de arcadas sobre columnas en dos de sus cuatro lados.

Plaza de Toros

Inaugurada el 13 de Mayo de 1904. Construida con sillares de las Canteras de Osuna.
Sábados y Domingos: 10:00-14:00 y de 16:00-18:00 h
Entre semana se abrirá previa reserva para grupos (954 81 57 32)

Después del Arco de la Pastora, inmediata, rodeada de otras edificaciones menores, surge la masa circular y perfecta de la Plaza de Toros de Osuna, producto de las trazas de Aníbal González

Fue inaugurada el 13 de Mayo de 1904 para trasladar los festejos taurinos que antes se celebraban en las plazas del pueblo. Se trazó siguiendo el esquema que por entonces se estaba imponiendo: ruedo, barrera y callejón, y se construyó apoyada en dos muros concéntricos de piedra arenisca de Las Canteras y se subdividió en ocho sectores marcados por ocho accesos originales. En la mitad del anillo que se enfrenta a toriles hay un túnel abovedado y terroso que recuerda a las entrañas ovales del anfiteatro de Itálica.

Entre las dependencias auxiliares encontramos: la capilla escueta con su virgen menuda; el patio con las cuadras de los caballos y sus pesebres; la enfermería, con una sala de curas y otra de operaciones; el patio del desolladero y en la parte de atrás, opuesta a la de las autoridades, los recintos del toro en espera: la maquinaria de los toriles con su corral de reconocimiento y sus ocho chiqueros.

La arena, un círculo de casi cuarenta y ocho metros de diámetro, es una de las más amplias de la península. El graderío cuenta con 6.500 localidades.


Plaza de Abastos

Fue el antiguo Convento de San Francisco, llamado Convento de Madre de Dios de Osuna, la primera de las fundaciones realizadas sobre el ámbito señorial de la Casa de Osuna en Andalucía.

Dirección del contacto : Plaza Mayor

En 1504, Inés Chirino, viuda del alcalde Luis Pernía, hizo donación de la Iglesia de la Madre de Dios, inserta en las casas habitadas por los religiosos de la Orden de San Francisco, para que fundasen conventos.

En 1551 era una de las primeras Casas de Estudio de la provincia, debido a la existencia de la Universidad y a la protección de los Duques.

En 1943 se produce el fatal derrumbamiento de este edificio, pero afortunadamente se salvó el retablo mayor, adquirido posteriormente por lo franciscanos de San Buenaventura de Sevilla.

Es actualmente el emplazamiento del Mercado de abastos, conservándose únicamente el claustro, que es donde se disponen los diferentes puestos. Las esculturas y enseres de San Francisco se hallan repartidos por las distintas iglesias de Osuna.

Palacio del Marqués de la Gomera

S.XVIII. Destaca su fachada de piedra. Actualmente es un hotel-restaurante.
Abierto al público.
Entrada gratuita.

Es sin duda el palacio más destacado de los existentes en la localidad. La casa del Marqués de la Gomera, fechable en torno a 1770, momento coincidente con el ascenso de don Andrés Tamayo y Barona al marquesado de Casatamayo.

Su portada se adelanta soberbias columnas toscanas, de piedra, pareadas que sostienen su amplio y artístico balcón. La fachada se corona por una movida cornisa bajo la que se sitúa una serie de gárgolas en forma de cañones. En el ángulo derecho de levanta una torre-mirador con balcón corrido, en su interior destacaremos la capilla privada y el artesonado que recubre el corredor del patio.

Interesa la arquitectura de este palacio, obra espléndida del XVIII, realizada por Juan Antonio Blanco, cuya portada se realiza entre 1764 y 1765 y su porte nos recuerda el llamado estilo colonial.

La llamada plaza del marqués, muy a tenor con la sobriedad de la calle, permite la mejor visión de este palacio, donde la cal encuentra toda su nobleza.

Actualmente es un Hotel-Restaurante.

Palacio del Cabildo de la Catedral de Sevilla

S.XVIII. Excelente fachada.
Propiedad de la Iglesia.
Cerrado al público.

Construida por el arquitecto Antonio Ruiz Florindo, más parece un palacio cortesano que un edificio de carácter industrial, ya que fue edificada para granero donde iban a pagar los diezmos y primicias que antiguamente se pagaban a la Iglesia.

Su fachada se modula por medio de cinco grandes pilastras, decoradas con estrellas y labores de cable, presentando ventanas de movidos tejaroces flanqueadas por un grueso moldurón que une los vanos de las plantas alta y baja.

La portada aparece enmarcada por columnas compuestas sobre pedestales bulbosos y rematada por cornisa mixtilínea, sobre la que se representa la Giralda con las Santas Justa y Rufina entre jarrones de azucenas. En el entablamento figura la inscripción: “Silla de la Santa Metropolitana Patriarcal Iglesia de Sevilla. Año de 1773”.

Palacio de Govantes y Herdara

S. XVIII. Antiguos juzgados. Destaca su fachada. Casa particular cerrada al público.

En el número cuarenta y cuatro se asienta el antiguo juzgado de Osuna, en aquella que fuera casa palaciega de Govantes y Herdara. Su fachada rocosa contiene la fecha de 1738. Esta portada del XVIII sigue un esquema compositivo similar al de otras casas señoriales de la ciudad: dos plantas rematadas por una cornisa que en algún punto quiere ser rebasada, aquí por dos pináculos que terminan y enfatizan la portada, que como en otras ocasiones, se sitúa a la izquierda para dejar a los cierros superpuestos la organización del resto del paño de la fachada.

La estructura de la portada tampoco contraviene los cánones: dos huecos a eje y adintelados, una puerta ancha y suficiente para los carruajes y un balcón en la planta de arriba. El primer orden sobre pedestales labrados es salomónico, cosa no extraña en las sedes de los tribunales, (idénticas a las que podemos observar en la capilla de Jesús Nazareno en la Iglesia de la Victoria, aunque estos estén dorados) trepando la flora por ellas, después del entablamento, se coronan con obeliscos blancos y triangulares.

En el dintel de la puerta se enmarca con una moldura el imprescindible escudo nobiliario.

Casino

Con más de 160 años de vida el Casino abre sus puertas a todo aquel visitante que quiera descansar en sus maravillosos y curiosos salones.
Abierto todos los días.
Entrada gratuita.

El Casino abrió a los socios sus puertas en 1848. Después se amplió y soportó a sus espaldas un teatro hoy propiedad del Ayuntamiento y en plena restauración. Es un edificio en que se reconoce cierto aire colonial. Tiene un patio central y cuadrado con columnas de fundición, con dos plantas y una galería circunvalándolo con barandas metálicas y cubierto con una montera; tiene zócalos de azulejo y un ventilador que cuelga en el eje del patio, sobre una mesa redonda que lo transforma en una sala de estar. Todo el Casino es hoy una sala de estar, un lugar para el sosiego y la permanencia, una memoria de los casinos decimonónicos inventados para la representación y la fiesta. Hay salones de baile, escaleras de mármol, comedores vacíos, salas de juego y reuniones, estancias reservadas para los socios, una cafetería para desayunar o tapear y un salón abierto a la plaza.

Casa Consistorial. Ayuntamiento

S. XVI. Muy reconstruido interiormente. Destaca el escudo de la Villa Ducal en su fachada.
Abiertos de lunes a viernes de 8:00 a 15:00 h.
Cerrado los días festivos.
Entrada gratuita.

Se construye sobre el arco de la Puerta de Teba, hacia 1533.

El blanco de los muros encalados se rompe con las dobles hileras de los orificios de los balcones: primero, una serie de arcos sustentados por dobles columnas pareadas y trasdosados por carpinterías demasiado inmediatas; luego, residuos de antiguos miradores abiertos a la Plaza, dos largos y anchos balcones corridos que, sujetas sus losas por tornapuntas metálicas, acogen los estípites rosas con cabezas talladas en los que apoyan las roscas de los huecos duplicados que se adentran en el paramento; después, un poco más abajo y construyendo la esquina de la manzana, con su contrafuerte inclinado, otra casa en la que los balcones dejan de serlo al transformarse en galerías con barandillas forjadas. Son estas últimas arquitecturas domésticas propias del XVII, edificaciones que aquí aligeran sus fachadas para jugar con las sombras y para asomarse y mostrarse a la ciudad, para contemplar y ser contemplado desde la plaza.

En los soportales del Ayuntamiento hay una versión del escudo de Osuna. Como es común en la simbología y en sus propuestas heráldicas, el escudo de Osuna se recrea en manifestarse de formas diversas. Sea cual sea su apariencia, hay dos componentes que nunca faltan: una torre y dos osos encadenados. La torre, si es que es una torre dibujada con sillares y no la expresión más escueta de una fortaleza, de un castillo o de una ciudad amurallada, suele tener tres torreones coronándola; tras ellos a veces, enhiesta en su atalaya, se asoma una mujer con el pecho desnudo; algunos han interpretado esta figura femenina como una presencia de la vieja diosa Cana; otros, proponen como única habitante de la torre a una criatura que recuerda a la enigmática esfinge alada con su mitad inquietante de doncella desnuda. Los osos son siempre simétricos y siempre con una cadena que los sujeta del cuello a la arquitectura.

Antiguo Palacio de Los Cepeda

Casa que fuera de los Condes de Cepedas, fechable a ½ del XVIII, ofrece una de las mejores fachadas de Osuna. Barroca, pero tranquila en todos sus elementos, la portada se adelanta enmarcada con sus estípites de piedra, el soberbio balcón se ve coronado por el escudo de la familia que protegen dos figuras de alabarderos casi de tamaño natural. Esta fachada de grandes dimensiones, se abre en numerosas ventanas guarnecidas con hermosos herrajes.

El interior del palacio está muy modernizado. Con alegre y bonito patio, en su lado izquierdo, aparece una amplia escalera coronada por majestuosa bóveda decorada con pinturas.

La casa perteneció a la familia de los Cepedas, de la que fue su más destacado miembro Santa Teresa de Jesús, cuya imagen aparece dibujada en el zaguán.